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El Señor te bendiga y te conceda la paz

1 de enero 2021- Santa María, Madre de Dios

Os deseo a todos un Feliz Año 2021, que comenzamos bajo la protección de Santa María, Madre de Dios. Que Ella haga realidad nuestros deseos de Paz y Felicidad (Num 6,22-27). Todos queríamos dejar atrás el año que ha terminado. Sin duda no cumplió los deseos que teníamos al comenzarlo. La crisis sigue y amenaza este nuevo año. Empezamos el Año 2021 con la esperanza puesta en la vacuna. El año 2020 ha sido una año malo, pero quizás hayamos aprendido alguna lección nada agradable que puede, sin embargo, cambiar nuestra vida. Es difícil admitir que no podemos seguir viviendo como hasta ahora. Desde el comienzo de la pandemia el Papa Francisco ha recordado que la cultura del consumismo es insostenible y además inhumana. Es una cultura contra la vida. Necesitamos cultivar una cultura del amor, de la fraternidad y de la cercanía a todos los hombres. Necesitamos una cultura del cuidado de nosotros mismos, de los demás y de todo el planeta.

Es también el tema que el Papa Francisco ha elegido para el tradicional Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz: El cuidado del planeta, camino hacia la paz. Esa cultura se funda en la doctrina social de la Iglesia y se concentra en una serie de principios que deben orientar nuestra vida. En primer lugar está el cuidado como promoción de la dignidad y los derechos de la persona. El estilo de vida consumista no respeta todos los derechos de todas las personas. Tan solo un grupito de privilegiados pueden permitirse todo  mientras la gran mayoría no tiene medios para asegurarse dignamente la vida.

El segundo principio es el cuidado del bien común que debe ser garantizado por el Estado. El dejar todo a merced de las leyes del mercado ha llevado a una concentración escandalosa de la riqueza en manos de unos pocos. Por eso el cuidado solo se realiza mediante la solidaridad. Es necesario que nos reconozcamos miembros de la única familia de Dios en la que todos somos hermanos. Ese cuidado no se limita a las personas humanas sino que implica también el cuidado y la protección de la creación amenazada por nuestro estilo de vida de una explotación incontrolada de los recursos del planeta.

La fiesta de Santa María, Madre de Dios, sigue siendo como la Navidad, ante todo la fiesta de la vida (Lc 2,16-21). Una vida confiada a los cuidados de los hombres y mujeres. Una vida que debe ser protegida desde su concepción hasta el momento final. Una vida siempre amenazada por el egoísmo humano y las tendencias destructoras que residen en el corazón del hombre y que se pueden desbordar cuando son manipuladas por las ideologías políticas.

María, Madre de Jesús, que es el Hijo de Dios, nos enseña a mirar al hombre concreto, al hombre sufriente y doliente que las ideologías consideran un número dentro de la nación, el pueblo, el estado. La verdad del hombre es siempre una verdad concreta, con un nombre propio, con un rostro único e  irrepetible, que traduce el rostro humano de Dios manifestado en Cristo Jesús. De la misma manera que los padres dan un nombre al hijo antes de nacer, Jesús fue llamado con ese nombre ya en el momento de la Anunciación. María es la puerta que abre este nuevo año y que nos introduce siempre en el Reino, porque Ella nos lleva siempre hacia Jesús. Que Ella nos acompañe a lo largo de todo este año y nos conceda la Paz y la Felicidad.

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